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Bienvenid@s. Hoy te contaremos sobre Meyahuel, la esencia femenina del maguey.

Actualizado: 18 sept 2021

¡Hola! Estamos super emocionados por iniciar el blog y que nuestra voz se exprese a través de las letras. Hoy te contaremos sobre Meyahuel, la esencia femenina del maguey; quién nos inspiró para el nombre de nuestro Centro Intercultural.

Imagen extraída del Códice Borgia, p10. A la izquierda se observa a Patehkatl, el señor de la medicina y a la derecha a Meyahuel, la esencia femenina del maguey.

También se le llamaba la alegradora de los corazones, ya que de ella, nace la bebida sagrada de los Dioses "el pulque", es una bebida tradicional de México, obtenida de la fermentación del aguamiel, savia obtenida del maguey ¡y cómo no nos va alegrar el corazón esta bebida divina!, eso sí ten cuidado de la titlàhuana (la borrachera).


Ella es una manifestación de Tonantzin "Nuestra venerable Madre", la Tierra. Porta los 400 pechos, donde provienen las aguas sagradas que requiere un guerrero para tomar su fuerza interna para sus batallas en la guerra florida, donde se busca florecer al corazón.


Meyahuel abre sus manos para entregártelo todo, sustento y alimento. Las pencas están elevadas al cielo para tomar la energía del universo. Ella nace del ápice del maguey como un quiote. En su vestimenta lleva un quechquemitl (prenda femenina prehispánica) y en el pecho lleva un círculo amarillo, que representa la luz solar, resplandeciente y brillante. Tiene en su nariz, el símbolo de la luna y si somos muy observadores, notaremos que tiene forma del aparato reproductor femenino, que se ha relacionado los ciclos femeninos con los ciclos lunares.


La nariguera es de jade, asemejando a Chalchiuhtlicue "La de las Faldas de Jade", las aguas femeninas, ya que de ella surgen las aguas que conectan el cosmos y la tierra, nutriendo la vida.


Ella también es tejedora, ya que entreteje el universo a través del ixtle (fibras vegetales), y nos recuerda que todo en el cosmos está unido.


También nos entrega las espinas, fundamentales para el camino, porque sin sacrificio y sin espinas, no conoceríamos la fuerza de voluntad y no apreciaríamos sus opuestos.


Gracias Meyahuel, por sustentarnos entre tus brazos, nutriéndonos con el aguamiel y enseñándonos la resiliencia, renovación, alegría, sustento, generosidad, medicina y creación. Gracias por inspirarnos.



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